Una estetica
de lo minimo, La Nacion, Buenos Aires 15-4-07
Jorge Macchi, un creador joven
de notable prestigio, expone sugerentes "enigmas"en
la galería Ruth Benzacar
Las obras de Jorge Macchi pueden ser leídas como un
conjunto de relatos aparentemente diversos, que conservan
entre sí una serie de vínculos o articulaciones
comunes. Según el artista, lo que permanece en todas
las propuestas son los mecanismos creativos que utiliza: el
azar, la descontextualziación, los desplazamientos
de sentido, el acento puesto en lo marginal y en el residuo.
Algunas de estas estrategias son visibles en Hotel
(2007), una instalación compuesta por una lámpara
de escasa calidad, acoplada al muro. La pared adyacente está
pintada con diseños decorativos azules, muy comunes
en los viejos papeles de empapelar. Pero en esta obra existe
un "engaño" propuesto como enigma al espectador.
La lámpara, que está apagada, se percibe como
encendida. Es la pintura del muro, más difusa en los
sectores alejados de la fuente luminosa, la que produce el
falaz efecto visual.
Otra obra, Red Negra (2007), es un planisferio impreso,
de uso escolar, convertido en una red ortogonal de hilos que
ocupan el lugar de los meridianos y las paralelas. Cinco
notas (2007), una instalación, está integrada
por ese número de cables de acero que cruzan la sala
de exhibición de lado a lado y atraviesan una hoja
de papel pautado en cinco lugares, remitiendo a las notas
musicales (los pentagramas y la música son constantes
en la obra de Macchi). Streamline (2006), por su
parte, es un video realizado en colaboración con el
músico Edgardo Rudnitzky. Todos los trabajos están
concebidos en una escala "micro", con una "mínima
intervención" sobre el objeto o el material.
El enigma
En la obra de Macchi, desde sus inicios, fueron muchos los
motivos humildes, sencillos, que se convirtieron en situaciones
de pura paradoja (entendida esta, según una de las
acepciones del Diccionario de la Real Academia Española,
como "aserción inverosímil o absurda, que
se presenta con apariencias de verdadera"). Sin duda
alguna, es un artista que apuesta a la obra de arte como "un
misterio a investigar". Las referencias a Duchamp y a
Borges encarnan la idea de que no existe el verdadero sentido;
el espectador debe hallar, casi sin ayuda, los secretos y
las mentiras. Predomina el enigma. La palabra griega "ainigma",
que es neutra, significa lo que se deja entrever a través
de una palabra oscura o mediante equívocos
Macchi, en todos los casos, utiliza un reducido conjunto
de modos de producción: apropiación de mapas
y otros objetos, manipulación de signos, desplazamientos
o desordenes visuales. Con estas operaciones consigue opacar
o retrasar la transmisión del sentido, la hace más
lenta (algo similar al concepto de extrañamiento [
ostranenie ], enunciado por Víctor Sklovski, uno de
los formalistas rusos, en 1917). El espectador, de esta manera,
deja de ser un pasivo contemplador para asumir el estatus
de lector activo de mensajes visuales (algunas veces cruzados
por el sonido o por el texto).
Hace veinte años, Jorge Macchi (Buenos Aires, 1963),
un artista que recién se iniciaba, graduado en la Escuela
Nacional de Bellas Artes, participó en una muestra
colectiva en la galería Ruth Benzacar. En esa época
integraba el Grupo de la X, de efímera existencia.
Luego se presentó en el mismo espacio de manera individual
en varias oportunidades: Música incidental, en 1998;
Fuegos de artificio, en 2002; Dopelgänger, en 2005.
Durante esas dos décadas, su prestigio y reconocimiento
en los principales centros culturales de Latinoamérica
y Europa crecieron de manera casi desconocida por los artistas
argentinos. En los últimos años participó
en las Bienales de Venecia, San Pablo, Estambul, Mercosur
(Porto Alegre) y La Habana. La próxima Bienal del Mercosur
presentará una muestra monográfica de sus obras.
Museos y colecciones públicas de Europa han adquirido
varios de sus trabajos: Tate Modern de Londres, Museo de Arte
Contemporáneo de Amberes, Museo de Arte Contemporáneo
de Castilla y León, Museo de Arte Contemporáneo
de Vigo, etcétera.
Un detalle de la conocida obra de Macchi, The speakers
corner, compuesta con comillas (el signo ortográfico
que se pone al principio y al fin de las citas) recortadas
de periódicos, sujetas con alfileres, fue el motivo
central de la imagen institucional de la última versión
de la Bienal de San Pablo. Las comillas se multiplicaban en
el cartel de la fachada, en los afiches y los pases de prensa.
La obra alude al Rincón de los oradores de Hyde Park,
en Londres, donde se reúnen grupos de personas para
escuchar los discursos o proclamas de toda clase de oradores
que pueden decir cuanto se les ocurra frente a un público
que ni molesta ni es molestado.
Jorge López Anaya |